domingo, 2 de abril de 2017

Apreciando lo diferente crecemos.


Fafi es una mariposa, ella tiene las alas de color amarillo limón, casi blancas, es muy feliz porque puede ir de flor en flor, se siente muy ligera y también le gusta quedarse en el aire, con sus alas abiertas, sin dirección, solo dejándose mecer por el viento.

Antonia es una mariposa monarca, ella es naranja con pintas negras, se siente muy importante porque ha oído que quedan pocas como ella y la gente las admira y cuida muchísimo. Siempre va pavoneándose de flor en flor y mira a las otras mariposas con cierto desprecio.


Un día se encontró en un jardín con Fafi, al verla tan feliz le dio un poco de rabia, entonces empezó a meterse con ella, le decía que su color era soso, que ella volaba más alto, que tenía familiares en otros países, etc. Fafi seguía volando y columpiándose a gusto. Antonia se dio cuenta de que no podía con ella, así que le preguntó porqué parecía siempre tan satisfecha. Fafi, se posó en una margarita, libó un poco de néctar de la flor y sonrió diciendo, es que yo antes era como tú, siempre intentaba que los demás se parecieran a mi, hasta que aprendí que cada uno es perfecto tal como es, una margarita no puede ser una rosa, eso sería un desastre, ¿Verdad?, una rosa tampoco puede ser una orquídea, así es todo. 

De manera que un día me dije a mi misma, (Continuó Fafi),  que si quería ser feliz tendría que dejar de pretender que los demás fueran como yo quería. Hay más felicidad en aceptar sinceramente al diferente que en querer cambiarlo, lo primero nos proporciona paz, lo segundo es luchar continuamente sin llegar a nada, perdiendo en esa lucha inútil la oportunidad de vivir en paz. 

La monarca se quedó pensando, Fafi tenía razón, en vez de estar queriendo ser diferente o intentar que los demás cambiaran para parecerse a ella era mejor apreciar lo que tenían distinto y quizá hasta aprender de otras formas de ser. Notó que después de ese pensamiento, sus alas se abrieron proporcionándole una libertad que hasta ahora no había sentido, se dirigió junto a Fafi y las dos mariposas, una pálida y la otra multicolor estuvieron volando y libando juntas de flor en flor, libres, ligeras y en paz.

5 comentarios:

  1. Buena enseñanza, María.

    Es lo que tiene vivir en paz... Que uno vuela libre y ligero.

    Abrazos.

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  2. Sabia y sana tu prosa, Maru. "Cada uno es perfecto tal como es", casi como un mantra es este núcleo de tu relato. Enhorabuena!

    Abrazo encantado.

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  3. Me ha gustado una vez más leerte y apreciar tu bella sabiduría
    ............ eres un angel........................

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  4. Ja Ja!!! te decia que transportas magia hacia donde vos va

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